Mae opina 5
El pasado domingo 10 de agosto fue exhibido Mati en el marco del festival Piriapolis de película. Nuestro mediometraje estaba incluido en la programación de Fantapiria que es una sección dentro del festival donde se pasan cortos , medios y largos de genero fantástico, terror y bizarro. Por tal motivo el equipo Mervel aprovechando la ocasión y dado que Gallo no nos presto su casa en Piriapolis para ir el fin de semana nos propusimos de ir temprano y tratar de aprovechar al máximo ese domingo.
Como estábamos en pleno invierno y además el día anterior había hecho mucho frió todos fuimos bastante abrigados, sobre todo yo. La sorpresa fue que al llegar notamos que el clima estaba un tanto distinto y el calor se empezaba a sentir ( y eso que era de mañana). Esto fue algo que en un principio fue tomado con alegría. Apenas llegamos a la rambla vimos Yaki Rodríguez Stratta caminando, por lo que el glamour ya se hacia presente desde el comienzo y soñábamos con la posibilidad que estuviera presente en la proyección de Mati (o por lo menos yo si lo pensaba).
Parte de la delegación de Mervel en piriapolis. Tito no pudo estar presente ya que se había ido a La Paloma por su estrés. El del pelo esponjoso es “el bocha” (Andrés Di Paolo) una asiduo colaborador de mervel films. Los cigarros son de chocolate(una de las tantas tentaciones de melo).
Como el día era totalmente atípico decidimos hacer lo que se llama “turismo aventura” y nos la jugamos a subir el cerro San Antonio en las sillas colgantes (toda una locura).
Lugo de pagar 70 pesos, la tensión de ir colgando en esas sillas colgadas de poleas que pasan a centímetros de los cables de luz, el intenso calor por la ropa de mas que lleve y el sol directo en la cabeza hicieron que comensara a sentirme un tanto extraño pero con la adrenalina y las ganas de divertirme no le preste importancia.
Luego de apreciar la ya conocida vista desde lo alto del cerro y de que Melo tirara la guita comprándose cosas innecesarias(lo que ya es un clásico) volvimos a bajar por las sillas.
Melo y el bocha en la silla al limite de su capacidad de peso. Melo parece que se preocupa mas por su nuevo gorro que por su propia seguridad.

Se ve el pasto con rocas en el cual caíamos si andaba algo mal
Acá se puede ver claramente el único punto de la estructura de la silla donde esta se mantenía.
Las casas que quedaron a un costado del trayecto que no tuvieron otra alternativa que poner vidrios espejados para que gente como Marto no invadiera su privacidad con su cámara.
Ya en tierra firme nos propusimos almorzar en las sombras de los árboles de un hermoso bosque (en ese momento mi cabeza ya estaba "on fire"). Para no tener que comprar cualquier cosa por ahí, el día anterior me había comprado una milanesa al pan en Montevideo en el lugar que solía comprar comúnmente y asi evitar posibles malestares(no es que tenga nada con la comida de Piriapolis, fue solo por las dudas). La milanesa me cayo tan mal y estaba tan seca que ya tenia ganas de vomitar, eso sumado al veneno que Melo trajo para comer hizo que el almuerzo me cayera muy mal.
El hermoso bosque donde realizamos el almuerzo( mi cara detrás de Melo ya comenzaba a desdibujarse)Luego de una sobremesa en un murito a la sombra nos propusimos de ir al hotel Argentino ya que faltaba poco para la exhibición de Mati. Como siempre sucede las proyecciones estaban retrasadas y por lo tanto Mati iría un poquito mas tarde. Lo que nadie se esperaba era que ese retraso seria de dos horas. Tiempo durante el cual fui al baño innumerables veces y mi cara se iba desfigurando mas y mas al punto que el siempre amable y atento Alejandro Yamochian (encargado de la programación de Fantapiria) me pregunto si no quería ir a la enfermería o a una policlinica por mi aspecto demacrado.
Cara de Melo cuando le dijeron que la proyección de Mati se iba a retrasarCuando por fin iban a dar Mati apareció un tipo, aparentemente de la embajada de Francia, que iba a pasar un par de video clips de un compositor francés, lo que no nos esperábamos era que estos videos era iban a ser de 10 minutos cada uno y donde la cámara fija enfocaba a una foto en una mesita de luz y de fondo pasaba toda la canción. No quiero ser grosero pero la verdad que era una mierda insoportable y acalambrarte lo cual hizo que mi estado mental y corporal empeorara aun mas.
Cuando por fin empezó Mati en la sala solo quedábamos nosotros, el que proyectaba las películas, Alejandro y dos veteranas que apenas Humbe dijo su primer dialogo se pararon y se fueron. Igual durante toda la película nos divertimos mucho y toda el dolor físico y mental pareció no importar ya que Mati para alegría de todos estaba de nuevo en un cine y además era la que cerraba el festival, todo un honor.
Cuándo la película termino ya no quedaba un alma en todo el hotel y para no perder la costumbre el ómnibus a Montevideo salía en 5 minutos por lo que tuvimos que ir corriendo y atravesar todo un bosque en plena oscuridad con todos los bolsos y camperas a cuestas. Por suerte llegamos a subir al ómnibus pero mi dolor de cuerpo y cabeza ya no daba a mas, quería noquearme para no soportar mas el dolor. Una vez dentro y de regreso a casa las luces se apagaron y procedí a cerrar los ojos y tratar de dormir pero una señora que se sentía muy mal se dirigió a vomitar al baño que justamente estaba detrás de mi asiento y que además no abría bien. Durante todo el viaje la señora estuvo vomitado detrás de mí en una bolsa y su sobrina tratando de calmarla a un costado mío y con su cola en la nuca de Melo.
Fue una gran experiencia y un domingo atípico para todos. En mi caso si bien casi creí que me iba a morir eso no tiene comparación con la alegría inmensa que es pasar un día con grandes amigos y que lo que hacemos con tantas ganas y alegría tenga la posibilidad de ser exhibido en un cine no puede ser aguado por nada.
Si bien este articulo empezó como una cobertura de lo que fue nuestro viaje a Piriapolis se transformo, a medida que lo escribía, en una reflexión de lo que, creo yo, es verdaderamente importante y que hay que disfrutar: “esos pequeños momentos que te marcan” y que uno generalmente se da cuenta de su importancia cuando ya pasaron pero que luego se transforman en divertidas anécdotas que te ponen muy feliz saber que estuviste allí para vivirlas.
Con esto termina una nueva edición del Mae opina. Me disculpo por la demora entre el ultimo articulo y este. Nos estamos viendo o leyendo.
Mae, septiembre 2008.


